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Los ancestros

por .:Jaguar_Blanco:.

En este ensayo trataré sobre mis ancestros, como siento que me han moldeado, y también haré un vistazo de lo que son para mí en general.

Si prescindimos de la concepción lineal de tiempo occidental, nos encontramos con una gama variadísima de antepasados que han armado nuestro camino, incluso nosotros somos antepasados de alguien más. Y ni hablar si contamos nuestras reencarnaciones y todos los tipos de antepasados de cada una.

Me parece que es importante que comience con las diferencias entre ancestros que yo veo. Para mí, existen distintas categorías, y las almas que nos han precedido nos modifican de una u otra manera de acuerdo en qué estrato estén. Para mí, habría que hacer una distinción entre los ancestros de la famlia (dividimos por vía materna, y paterna), ancestros de la cultura, ancestros del espíritu, ancestros de la materia, y los ancestros históricos.

Los antepasados familiares son los conocidos por todos. Seres humanos que pertenecen a nuestra familia, y puede que hayan muerto ya o no. Incluso algunos toman también los familiares políticos, es decir, los esposos de nuestros familiares de sangre, con la justificación de que, si bien no nos transmitieron rasgos genéticos, porque no compartimos su sangre, sí nos han transmitido valores y demás al ocupar un lugar en nuestro árbol familiar. Podríamos remontarnos con nuestros antepasados familiares años, siglos o quizá milenios atrás. Para muchas tribus siempre fue muy importante recordar a determinada persona que fue la que creó el clan, o por el contrario, la que lo hizo famoso.

Este tipo de ancestros podría tratarse de acuerdo a su lugar en el árbol genealógico, y sobre todo, si es por vía materna, o paterna. A través de un pensamiento analógico, podríamos asignar tareas a cada lugar en el árbol y decir que de los tíos sacaremos tal o cual cualidad, de los abuelos tal otra...Pero me interesa recalcar una opinión personal con respecto a una clasificación un poco más general. De acuerdo a si este pariente es de vía materna o paterna, nos influirá de distinta manera. Todos los parientes maternos nos darán su legado en relación a nuestro lado pasivo, emotivo, sentimental, o si se quiere instintivo. Es muy probable que si tuvimos un antepasado mago, sea su magia intuitiva o sus dones lo que recibamos. En cambio, la familia paterna nos brindará más aspectos analíticos, activos, racionales, y morales. Si tuvimos un antepasado mágico, por el método, los rituales, o sus conocimientos nos veremos atraídos.

Dentro de esta categoría, me gustaría pensar en mi abuela paterna, la cual sigue ligada a un cuerpo. Tanto ella, como mi madre, me despertaron la pasión por la literatura, por la poesía, y por la escritura. Siempre disfrutó de ponernos a charlar, quizá por su calidad de docente, sobre los valores, la ética, y sus consejos siguen resonando en mi mente en mi vida cotidiana, sobre todo los relacionados con la soberbia. La humildad, la honestidad, y la franqueza han sido siempre sus compañeras, y las ha reverenciado mucho. De alguna manera, yo siento que me ha influenciado sobre todo en estos aspectos, en la perseverancia de mis metas, y la predilección por metas pequeñas, la humildad y por sobre todo, la necesidad de ser honesto y de confiar en los demás. Es un hermoso legado, y que debería recordar más seguido de dónde viene.

También podemos hablar de antepasados de la cultura. Como seres humanos vivimos en un lugar físico, y este lugar tiene su historia, y diversas culturas han pasado por la Tierra y nos han dejado sus enseñanzas. Lugares como la cuenca de mediterráneo son riquísimas en tener antigüedades culturales que no pueden ser ignoradas, porque de alguna manera influyeron en la conformación del espacio en el que vivimos el día de hoy.

En mi caso, vivo en la Argentina, donde la pluralidad de diversas etnias es exorbitante por la alta migración que tuvo en una época. Tres son las culturas que más han influenciado mi vida: la española, la nativa, y la judía. Pese a que mucha gente no lo sabe, la cultura de los pueblos de aquí todavía queda viva en nuestra cultura, no sólo en las reservas donde sus comunidades viven, sino en el día a día. Palabras que para nosotros no son menos comunes que otros, o que algunos toman como deformadas, como "cancha", "michi", o el famoso "che" son expresiones aborígenes que llegan al día de hoy. ¡Es increíble la cantidad de gatos que se llaman Michi! Y esta palabra en quechua significa gato sencillamente. Yo siento que parte de sus enseñanzas que más me tocan son las relacionadas con sus mitos y leyendas de la flora y la fauna actual, y cómo veían ellos su relación. Todas tribus animistas, y varias con presencia de chamanes o machis en ellas, sentían un profundo respeto por la Naturaleza y por sus habitantes, y como druida me siento identificada absolutamente con esto, y he usado su conocimiento para acercarme a la naturaleza actual.

Incluso, podríamos extender esta categoría de ancestros culturales a los griegos, los romanos, los inuits, etc. Todo ser humano que pasó por el mundo dejó una marca en él, y todos los sucesos históricos se hayan conectados, de una u otra forma. Si no hubiesen existido los romanos, quizá aquí no hubiera llegado Colón. Y es así como resulta también de utilidad conocer la historia de otras culturales y de su influencia en nosotros.

Aquí tenemos otra categoría un tanto difícil de explicar. Muchas veces nos sentimos atraídos por una persona y creamos un vínculo muy profundo con ellos y solemos decir que son nuestros hermanos de espíritu, porque los tratamos igual, aún cuando no haya sangre que nos una. Así podría hablarse de nuestros antepasados de espíritu. Son seres humanos, quizá ya no vivos, que sentimos que han llenado o modificado nuestra vida, y no podemos olvidarlos.

En mi caso, podría citar al pueblo celta, con el cual hasta donde llegan mis conocimientos genealógicos, no tengo ningún parentesco, y con él, a los druidas. También podría nombrar a determinadas figuras emblemáticas que me atraen, como Ghandi, o Morgana y Merlín (aún suponiendo que no existieron en realidad... eso los hace aún más "ancestros de espíritu"!!), o a los maestros espirituales, como Buda, Cristo y demás.

Con todos ellos guardo un especial respeto y a todos les debo ser como soy. Me gustaría destacar la influencia de las enseñanzas de Buda en mi vida, que si bien no me han llegado en su totalidad, y muchas por conocer su historia de vida, me ha ayudado a comprender una necesidad que tenía y que no terminaba de entender como realizar: la búsqueda del camino medio, la correcta neutralidad y no la no-posición en un conflicto. Gracias a lo que leí de él, y a mis vivencias que me llevaron a observar sus ideas, voy comprendiendo día a día cómo llevar a cabo esta empresa que para mí es fundamental, aunque no siempre sea fácil.

Y así llegamos a otra categoría un tanto complicado, los ancestros de materia. Macrocosmos=microcosmos, siguiendo esta ley universal, podemos decir que todo el planeta es un solo ser, y que por ende, la historia de la evolución sigue modificándonos desde la rueda de la eternidad, y por ende, es nuestra ancestro. Podemos pensar en la creación del planeta, o en la historia de determinadas especies o familias, como se fue dando su evolución, hasta incluso podemos comprender cómo las piedras nos han dado su legado. El pensamiento analógico tan fundamental en lo que es el esoterismo en general, no puede ser menos aquí.

Por ejemplo, yo me siento profundamente moldeada por las rocas. Fueron creadas de forma casual y efímera, como lo es la explosión de un volcán. A lo largo del tiempo, esa sustancia líquida y abrasante se convierte en algo de una dureza increíble. Desde su nacimiento, la piedra permanece inmutable, inalterable, y estática por los siglos de los siglos. Sin embargo, algo tan mutable como la materia con la cual nació -me refiero a la lava y al agua- puede moldearla, poco a poco, y darle las formas más caprichosas, aún mejor que la mano humana. Como la piedra, cultivo la paciencia, la contemplación, sobre todo una contemplación lejana, en papel de observador, y trato de ver todos los acontecimientos como una piedra, como a un ser que los pasos de los días o los años no le afectan. Así miro las coyunturas como algo más, y muchas veces me adelanto al presente, no en una especie de profecía, sino en el análisis racional e intuitivo de los acontecimientos. Sin embargo, a pesar de esta dureza, mi agua, que es el devenir de la vida misma, me moldea poco a poco, con sus "casualidades" y sus respuestas, tanto místicas como mundanas (aunque todos sepamos que esta distinción en realidad no existe: todo es sagrado). ¡Cómo no tener en cuenta a las piedras entonces!

Y por último, no podía desligarme de una de mis aficciones y por ende, a este tipo de ancestros: los históricos. De más está decir que los seres humanos en la historia han ido modificando el papel de las civilizaciones, otros más, otros menos. Aquí, me siento identificada sobre todo con los protagonistas de la independencia de mi país, o figuras como el mismo Buda, o como Ghandi.

El Mahatma Ghandi fue uno de los primeros conocidos -porque hubo muchos, en el anonimato-que ha a través de una protesta no violenta logró su objetivo. La liberación de la India y lo que después fue Pakistán no es poca cosa, y el mundo siempre lo recordará. Como todos, yo quiero cambiar el mundo -aunque entiendo que este no cambiará hasta que la humanidad en esencia cambie, y aún así tengo mis dudas-, y veo en este hombre la forma de proceder ante situaciones apremiantes. Cambio interno y cambio externo, como él creía, son necesarios. Para el interno, la búsqueda de nuestra Verdad y la búsqueda de la Iluminación, entendiendo esta como el equilibrio entre todas nuestras virtudes y defectos, y la superación de la polaridad que crean, seguida por un estado de unidad con el Todo. Y para lo externo, la búsqueda de medios pacíficos para arreglar las diferencias.

Como verán, el legado que tenemos del pasado y el presente -y quién sabe, también del futuro- es amplísimo. ¿Y cómo proceder, cómo no sentirnos desbordados para su estudio? Simplemente, elijamos una categoría, y seamos conscientes de que no todo nos afecta de la misma manera. En nuestra limitada capacidad de humanos, concentrémonos en aquellas enseñanzas que nos tocan más, en aquellos personajes por los cuales nos sentimos atraídos, consciente o inconscientemente. Pasemos las páginas de nuestra vida saboreando cada momento y recordando que no somos casualidad, somos construcción.

 

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