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Contactar con los árboles

Por Nathair Damn.

Que mis manos respeten

las cosas que has hecho

que mis oídos estén atentos

a tu voz

Hazme sabio para poder saber

las cosas que has enseñado a mi gente,

las lecciones que has ocultado en cada hoja

y en cada piedra

Proverbio Sioux

Los árboles me han atraído desde niña. Me quedaba mirándolos fijamente, mientras danzaba siguiendo el movimiento sinuoso de sus ramas movidas por el viento. Disfrutaba corriendo por entre los bosques de encinas y robles, y sentándome bajo su sombra. Tenía claro que algún día podría comunicarme con ellos, pero el tiempo pasaba y no pude encontrar a nadie que supiera explicarme lo que yo quería aprender.

Sin embargo, sucedió espontáneamente. Hasta algún tiempo después no fui capaz de encontrar las palabras para explicar el cúmulo de sensaciones que recorrieron mi mente y mi espíritu: la sensación de clan/grupo/especie, la de ser uno con cada uno de los árboles que pueblan este hermoso planeta. Un invisible vínculo me unía a los demás, como si mis raíces estuvieran unidas a las demás por una suave y etérea tela de araña. Los pensamientos que me recorrían los percibía como sensaciones y emociones; sentía la savia recorriendo mi ser, el viento meciendo mis ramas, las diversas formas de vida que habitaban mi tronco y corteza moviéndose y recorriéndome. Curiosamente, parecía poder ver por cualquier parte de mi ser, como si estuviera conformado por millones de ojos microscópicos. Pero hubo un momento que mi mente consciente se interpuso y sentí miedo, me asuste de lo que experimentaba y súbitamente algo me expulso hacia afuera. Volvía a ser carne y sangre. Esto sucedió a primeros de septiembre del 2004 y tardé cuatro largos meses en asumir la experiencia y poder explicarla con palabras.

He estado experimentando métodos de comunicación y sanación con árboles. Finalmente conseguí desbloquearme y aceptar la experiencia, alejando el miedo de que se repita (con la inestimable ayuda de la hermana Haya), y tenía necesidad de volver a rememorar el camino que me ha conducido hasta aquí. Y espero que lo que leáis a continuación os sirva para estrechar los lazos con nuestros hermanos árboles, aprender de ellos y beneficiaros de su altruista ayuda. Ese es mi mayor deseo.

COMUNICACIÓN

Mis palabras están unidas

con las grandes montañas,

con las grandes rocas,

con los grandes árboles,

unidas con mi cuerpo y mi corazón.

Oración de los indios Yokuts

¿Cómo se comunica uno con un árbol? El esta ahí de pie, delante tuyo, inmóvil, con toda su simplicidad y fuerza, indiferente. Todas las formas de comunicación que conocemos carecen de sentido.

Al principio simplemente los miraba, observándolos sin hacer otra cosa, salvo danzar con ellos. Después empecé a tocarlos, olerlos, saborear su resina.... Finalmente, un día apoye mi cabeza sobre su tronco, esperando oír solo el silencio pero !Oh sorpresa! escuchaba diversos ruidos que de ningún modo podía confundir con los movimientos de algún insecto. Lo que oía era un latido. Y más que oírlo, lo sentía, puesto que como saben los que me conocen, mi oído no es demasiado fino...

Apoyé las manos a ambos lados del tronco y percibí un pálpito, como el pulso de la sangre al recorrer las venas. Todas estas experiencias me sorprendieron, así que decidí experimentar con distintos árboles.

Estas observaciones, así como las experiencias, son intuitivas, energéticas y emocionales y tratan sobre las cualidades de mejora espiritual y emocional. Las cualidades a nivel de curación física están especificadas según los órganos que regula cada punto energético, también llamados chakras.

Cuando nos acerquemos al árbol, debemos hacerlo con respeto e intentando percibir lo que tenemos ambos en común. El árbol es una creación trascendental y el contacto con él nos permite conectar con lo divino dentro de nosotros. El destino del ser humano y de la Naturaleza no solo están vinculados sino que son la expresión de una sola y misma cosa.

I.- CONTACTAR

Habitualmente, los árboles que viven en los parques de las grandes ciudades muestran rechazo cuando intentamos conectar con ellos. Eso es hasta cierto punto lógico, dado el trato que acostumbran a dar la mayoría de seres humanos a los árboles que las habitan. El árbol reacciona cerrándose cuando percibe nuestra energía, siente ese acercamiento como una amenaza, nos rehuye igual que haría un animalillo que ha sido maltratado.

Es conveniente que las primeras experiencias sean realizadas en los bosques, lo más alejados posible de un centro urbano. Estos árboles están más abiertos a prestar su ayuda y recelan menos de los humanos. Llegará el día en que tu nivel energético tendrá tanta afinidad con los árboles que incluso los que habitan en las ciudades te aceptarán.

Decide primero cómo te vas a colocar, si de pie apoyado contra el árbol o sentado, acomodado entre sus raíces y con la espalda apoyada en el tronco. Una vez decidido, acércate al árbol. ¿Sientes que te da la bienvenida?. Este es el primer paso para relacionarte conscientemente con el árbol. Si por el contrario sientes rechazo o recelo, levántate, da las gracias al árbol y ve en busca de otro cuyo nivel energético te indique que eres aceptado. No te preocupes, lo notarás.

Una vez acomodado, es el momento de esperar. Puede ser que te invada un sentimiento de confusión. Las dudas te envuelven (¿Pero qué hago yo aquí? ¿Por qué no percibo nada?) La mente divaga, se llena de pensamientos, de recuerdos. Es el momento de no tener expectativas, simplemente relájate y espera. Dirige tu atención hacia tu cuerpo, tu respiración. Esa es la mejor manera de tranquilizar tu mente y que los pensamientos inútiles desaparezcan.

Al principio las sensaciones físicas son las más evidentes, pero poco a poco aparecen otras sensaciones más sutiles, incluso extrañas. Empiezas a sentir que estás contactando con el árbol y surgen sentimientos inesperados y sorprendentes, ajenos a ti. Disfruta esas sensaciones; la mente seguirá intentando darles una explicación lógica, etiquetarlas y analizarlas pero has de convencerla de que se quede al margen. No le permitas inmiscuirse, déjala como observadora mientras tu parte intuitiva sigue disfrutando de la experiencia.

Llegará un momento en tus prácticas en que alcanzarás un nivel casi místico. Te sientes uno con el árbol y con la Naturaleza. Esta experiencia te marcará y te llenará de alegría, porque en ese momento sientes que realmente todos provenimos de la misma Fuente.

II.- PERCIBIR LA ENERGIA DE UN ARBOL

Percibir el campo energético de un árbol es sencillo, ya que se nota un intercambio o fluctuación entre tu y él. No se es consciente de este hecho, pero con el siguiente ejercicio te puedes dar cuenta de ello. Es conveniente realizarlo con otra persona. Yo lo hice sola, y aún me duele ...

Ponerse a unos diez metros del árbol. Taparse los ojos con un pañuelo y caminar hacia él. No trates de memorizar el camino antes de taparte los ojos, mantén solo una sensación de la dirección y permite que tu mente permanezca sensible a lo que le sucede a tu cuerpo y a tu alrededor. Ve acercándote y percibe esa otra energía que emana del árbol. La sentirás como un cosquilleo en el plexo solar, o quizás como un agradable calorcillo que recorre tu cuerpo.

Tu acompañante debe permanecer atento para evitarte cualquier tropezón con la maleza o troncos. También debe observar cómo te comportas.

Cuanto más te acerques al árbol, más fuertes serán las sensaciones. Incluso con los ojos vendados, hay personas que van directamente a un árbol o evitan otro. El acompañante debe tomar nota de esto para comunicártelo una vez terminado el experimento. Después, si tienes tiempo, vuelve a alguno de ellos y a medida que vayas sintiendo sus distintas cualidades, pregúntate porque evitaste unos y fuiste atraído por otros.

III.- PERCIBIR LAS CUALIDADES DE UN ARBOL

Para percibir las cualidades de un árbol, debes mirarlo en su conjunto, como un todo. Elige un árbol que te atraiga y observa su forma. Te vendrán a la cabeza varias palabras para describirlo: poder, fuerza, majestad, delicadeza, flexibilidad..... ésta es la primera clave sobre sus posibles cualidades.

Observa sus hojas. ¿Qué palabras vienen a tu mente? ¿Similares a las que definen el conjunto? ¿Distintas? Mira detenidamente cada parte del árbol, las flores o frutos si los tienen, como encaja en el entorno (¿con armonía o te molesta a la vista?) ¿Qué actitud interna te inspira? Alegría, meditación, fuerza, tristeza, fuerza, vitalidad ..... y si fuera una persona, ¿qué relación tendrías con ella, qué te gustaría preguntarle?

De tus respuestas a estas preguntas y de tus observaciones del árbol, surgirá una cualidad predominante; esa será la cualidad que tiene para ti ese árbol en concreto. Pero recuerda, lo más importante son las sensaciones y emociones que te provoque el intercambio energético con el árbol y tu acercamiento a él.

COMUNICACIÓN ENERGETICA

Cada persona puede experimentar algo distinto con un árbol. Para entender esto, debemos recordar que cada árbol tiene su propio campo energético, incluso entre los de la misma especie. La persona que se acerca a él tiene su propio campo energético también, y atraviesa un proceso inconsciente de respuesta y adaptación.

Cuando se entra en el campo energético de un árbol, se crea un diálogo de confianza - desconfianza. Imagínate que vas andando a altas horas de la noche por un callejón oscuro y ves que alguien se acerca en dirección contraria. Se crea un diálogo energético entre tú y el desconocido, un diálogo que va desde la confianza al miedo, de la sospecha y desconfianza a la serenidad. Es muy parecido a esta situación, sin embargo, el diálogo con el árbol queda muy alejado de la mente consciente.

La realidad del momento se crea a partir del encuentro de los dos campos de energía; el campo energético de una persona se está alterando continuamente, cambiando rápidamente en unos aspectos y lentamente en otros. Por ello, cada vez que nos encontremos con el árbol llevaremos una versión distinta de nosotros a nivel energético, según nuestro estado de ánimo. Por eso no hay dos encuentros iguales.

Y llegados a este punto, creo que es el momento de mostraros mi primer encuentro consciente con un árbol. Ese encuentro me aportó la fuerza interior y seguridad para desbloquearme frente a él, y me ayudo a perder el miedo latente de repetir la experiencia.

 

 

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