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El génesis de los Dioses

Por .:Jaguar Blanco:.

En este ensayo hablaré sobre los dioses, de la percepción que tengo de ellos, de su supuesto origen, y de su característica abstracta, su cualidad de arquetipos. Además, al final haré un breve comentario sobre la segunda batalla de Magh Tuiredh, un conocido mito irlandés, donde los Tuatha de Danann derrotaron a los fomorian.

Para empezar, debemos decir que todo en los tres mundos, es energía. Lo visible y lo invisible. Lo efímero y lo eterno. Todo es un gran mar de luz, una luz a la que llamamos awen, chi, tao, dana o como cada uno desee. Esta energía depende o se relaciona con un objeto, como por ejemplo, una silla, un hombre. Pero también puede estar por sí sola y tener conciencia hasta cierto punto.

Pongamos un ejemplo en el cual veamos su "nacimiento": en una tribu pesquera, un terrible temporal azota y hace crecer el río que está a su lado. Crece de tal forma que arrastra a una niña de la tribu río abajo. Otro niño alarmado por sus gritos, sale corriendo pese a las advertencias de sus mayores y se tira al agua a rescatarla. La suerte está a su favor y salen sanos y salvos. La historia se cuenta en la aldea y en otras, y el chico se siente orgulloso.

Pero con el correr de los años la historia comienza a deformarse. La aldea se transforma en una Isla donde gobierna un rey; la niña en su princesa y el río en una temeraria serpiente marina. El muchacho es un hombre de gran sabiduría, marinero por devoción y no sólo enfrenta la terrible tormenta que amenazaba con hundir la isla entera, sino que también derrota a la serpiente marina, salva a la princesa y le dan la mano de la misma. Pasa el tiempo, su nombre se deforma o inventa y termina siendo el Dios Farl, señor de las aguas, cuyo corcel es una serpiente marina.

Este es un ejemplo sencillo y casero, pero veamos que ocurre a nivel energético. El muchacho que salvó a la niña del río muere. Su alma va al Otro Mundo, pero un poco de su energía sutil queda aún en la tierra -un residuo, generalmente de las capas más inferiores del aura-, fruto tal vez de sus familiares que no quieren que desaparezca.

Alguien en una tribu lejana invoca su nombre para salvar a una niña que cayó a un río. Esa energía etérica va a donde fue convocada y, junto con la energía de la niña y la de su invocador, si tiene la fuerza suficiente para lograr un cambio, aunque sea sutil, lo logra. La persona que lo convocó se llena de gratitud y consciente o inconscientemente le da más energía en agradecimiento.

Corre la voz y toda niña que cae al río en todo el reino lo convoca para que la socorra y con mucha efectividad. Piden lo mismo para los animales que caen a un arroyo, o a un lago, e incluso cuando se avecina una tormenta, para que no se desborde el río.

Y pasan los siglos y nos encontramos ahora. Queremos hacer un ritual, por ejemplo, para aumentar nuestra intuición. Elegimos utilizar el agua, por ser símbolo de la misma, por ser cambiante, femenina e imparable. Y por lo tanto, invocamos a Farl, Dios del agua, para que nos ayude.

La energía dánica que nosotros despedimos tiene un propósito: encontrar la energía que posee las características de Farl, y alentarlo u obligarlo, depende el caso, a que nos ayude a aumentar nuestra intuición. Por supuesto que hablamos de "ir" y "encontrar" en términos metafóricos, ya que la energía se encuentra en todas partes y ninguna a la vez.

La energía dánica de cientos de personas se agolpan creando a este dios. Cuando la nuestra llega, la energía entra en acción. Esa energía dánica que recibe el nombre de Farl, operará y nos ayudará a incrementar nuestra intuición. Este tipo de peticiones fallan cuando se le pide al Dios algo para lo cual no fue invocado antes. Si le pido que me prenda la hornalla de la cocina, no funcionará, más valdría la pena pedirle a un Dios del fuego. Ahora, ¿existe este Dios como Dios? Sí, es una energía a la cual se venera y la cual nos da o brinda favores. Esta es la forma en que creo yo que nacieron los dioses. Pero esto no implica que se deje de creer en ellos, al contrario.

Con esta convicción, uno puede elegir el Dios (o sea, la porción de la energía) que más le convenga para cada cosa, según la ocasión. Proqeu en realidad, todos sabemos que son faceta sde Dana, la madre, la energía universal.

Así, yo percibo a los Dioses como facetas de la energía dánica que está agrupada por haber cumplido determinado fin y que entra en acción cuando se la invoca. Posee las características que se le creen e incluso puede materializarse por la fe y la energía de algún ser.

Pero además, muchas historias utilizan Dioses para lograr moralejas; los relatos son ensayos de vidas, donde los valores de la gente se ponen en juego y triunfa la verdad.

En la Batalla de Magh Tuiredh uno puede interpretar a los Hijos de Dana como Dioses con atributos mentales o de civilización y a los Fomorianos como Dioses con atributos físicos, o como las fuerzas del Caos (podemos observar ésto viendo las descripciones acerca de las habilidades y descubrimientos de los tuatha, en contraposición con las descripciones de los cuerpos de los fomorian o del ojo de Balor). Así, la historia podría interpretarse como la eterna batalla que ocurre en los seres humanos: dar prioridad a los pensamientos o a las emociones.

Así también vemos en la pretensión del rey que debía ser perfecto a la que es sometido Nuada, como la necesidad de un balance entre mente, alma y cuerpo que es roto. Como el rey de los tuatha está desequilibrado -ya que perdió su mano, reemplazada ahora por una de plata-, Bres, un mitad tuatha, mitad fomorian, es llevado al trono en su lugar. Este nuevo rey parece en equilibrio, pero en realidad, sus emociones lo dominan. Luego de su derrocamiento vuelve Nuada, con una mano de carne y hueso, renacido de una dificil iniciación.

También podemos ver a Balor como un fomorian que nos hostiga cada tanto. Los prejuicios, las ideas que los demás tienen sobre la vida, y que no coincide con la nuestra. Balor puede verse como aquella mirada prejuiciosa que separa, es la encarnación del eterno temor de ser tildados "raros" "diferentes" y caer en la soledad. Así podría continuar con muchas interpretaciones más de cada parte de la historia.

Pero los relatos nos sirven como un mensaje de los Dioses. Solamente se trata de detenernos en aquella sección que nos interesó más, e interpretarla. Y así encontramos el mensaje, encontramos la cualidad o el defecto del Dios -que le pertenece, por la asociación que trae desde hace años- que debemos aprender, sobre la cual debemos reflexionar, cambiar o eliminar.

 

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