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En el Ojo de la Tormenta
por .:Jaguar_Blanco:.
En este ensayo trataré
sobre la oscuridad, y cómo ésta puede
entenderse como una matriz, un útero, en el cual
se nos cobija y prepara para la vida, la realidad. Además,
analizaré cuál es su función frente
a El/Los Moldeador/es, y la importancia que los seres
humanos le dan. Este ensayo será un tanto particular,
puesto que muchos de los temas que toco en los ensayos,
o son temáticas que son cotidianas y nos acompañan
todos los días, o son coyunturas ya pasadas.
Pero ésta vez es distinto, porque siento que
estoy en el ojo de la tormenta. Atravesé otro
período "oscuro" antes, en el cual me alejé
de muchas de mis creencias, entre ellas, el druidismo;
ésta vez mi espiritualidad me acompaña
en esta pequeña muerte interior. Hablar sobre
lo que me sucedió en ocasiones similares y en
esta, ¿hará que este ensayo sea mejor
o peor? ¿Le dará mayor envergadura o simplemente
le quitará objetividad? ¿Y cuál
será su papel en la oscuridad que estoy pasando?
¿La aliviará, me ayudará a comprenderla,
o simplemente será como el observador científico
que no modifica lo observado? ¡Tengo muchos conclusiones
para el final de este trabajo!
Los períodos
de oscuridad son totalmente necesarios y naturales.
Si observamos el mundo, todo oscila un tiempo en el
día y otro en la noche: la semilla está
un tiempo en la oscura tierra, el ave en su nido, el
invierno deja paso a la primavera. Todos son ejemplos
de lo mismo, y a lo mismo apuntan: la vida está
viva, por lo que nutre una profunda y constante transformación,
que es un ciclo y que pasa inevitablemente por etapas
de Crecimiento, Madurez, Envejecimiento y Muerte.
Así, nuestra
propia oscuridad es natural y necesaria. Hay un libro
que estoy leyendo justamente ahora, La enfermedad como
camino de Dethlefsen y Dahlke, en el cual se plantea
que la enfermedad (que vendría a representar
la oscuridad), no debe ser entendida como un enemigo
a combatir, sino como un camino a la curación,
que compara muchas veces con la iluminación.
Siguiendo esta línea de pensamiento, no debemos
enfrentarnos a nuestra oscuridad, a los momentos de
depresión; no son piedras en el camino, ni desviaciones
de nuestra meta.... son el Camino, son parte de la meta.
Entonces, en vez de tratar de eliminar esta oscuridad,
es necesario aceptarla, y dejarla expresarse para comprender
así qué es lo que debe morir, y lo que
debe nacer. En estos momentos uno se replantea muchas
cosas. Termina decidiendo que tal faceta de nuestro
carácter sólo ha traído dolor,
y elige trabajar para eliminar ese rasgo; o también,
comprende que el enfoque que tenía sobre cierta
situación no era el correcto, y lo cambia; y
así van surgiendo transformaciones, que, como
en un útero, van configurando al feto (que es
nuestra alma) y lo van preparando para enfrentarse con
la realidad, con el receptor de ese carácter
y de ese enfoque. 
¿Sólo
es este el papel, la relevancia de la oscuridad?
El/los Moldeador/es
(Dios) no crea la realidad, ni la destruye y la vuelve
a armar de cero. La moldea, la va cambiando poco a poco,
como una masa, como un poco de arcilla, que los dedos
van formando y deformando hasta obtener la figura deseada.
Suponiendo que nuestro objetivo máximo es la
Iluminación (entendiendo ésta como un
proceso de elevación vibratoria que desemboca
en la unión con Dios, con el todo), debemos pasar
por un largo proceso en el cual nuestra alma, nuestro
cuerpo y nuestra mente deben ir descartando cosas, con
la práctica.
La oscuridad entonces,
hace de herramienta, es la mano, los dedos de los Dioses
que ayuda a la masa a adquirir la forma deseada. Porque
es sabido que por más buena voluntad que tiene
la masa, ésta no puede cambiar por sí
sola, necesita de un agente externo más sólido
que la contorsione. De la misma manera, nosotros no
podríamos evolucionar si no existieran sucesos
buenos y malos que nos chocan y nos van definiendo.
Así es la oscuridad, una herramienta más
para crecer, para evolucionar.
Pero cabe destacar
también que no todas las oscuridades son iguales.
Más allá de que a veces el período
de muerte pasa por la personalidad y otras por el cuerpo
de cada individuo, puede observarse que hay cierta "tematización"
en nuestras oscuridades. Más allá de que
el año pasado me quebré una pierna y tuve
q estar dos semanas en cama, y ahora simplemente estoy
pasando un fin de semana con una abulia terrible, ambos
períodos tienen puntos en común, más
allá de que la reacción que provocan en
esa persona es similar (y que es distinta en cada individuo).
Ambas son situaciones que remiten al lado oscuro de
la vida, a las cosas que queremos cambiar. Jung planteaba
que todos los rasgos de nuestra personalidad que no
queremos pasaban a formar parte de "la sombra". Trasladamos
toda esta mole de miedos y frustraciones al exterior,
y nos horrorizamos al ver en el mundo aquellos aspectos
que no queríamos ni conocer. Existe, según
este psicólogo, una identificación entre
esta sombra y la realidad (macrocosmos=microcosmos),
por lo que nosotros podemos decir que lo que se manifiesta
por fuera, es sólo la materialización
de lo de adentro.
La oscuridad que percibimos
afuera, el hecho que nos conduce a la muerte, es una
parte de esta sombra que no hemos visto, que debemos
transmutar y comprender. Así se puede decir que
esa fractura fue la materialización de un deseo
de frenar la carrera que era la vida de ese individuo.
O que ese fin de semana mostraba la necesidad de encontrar
una actividad que nos llenara de forma más profunda
que el trabajo o la rutina. Desde este punto de vista,
uno analiza poco el síntoma, la manifestación,
y se sumerge en lo profundo del ser humano, en el ojo
de la tormenta para comprender el porqué del
huracán.
Pero retomando un
poco lo antes dicho, hay cualidades en común
entre todas las oscuridades de nuestras vidas, más
allá de que cada una hace referencia a una etapa
incomprendida de nosotros. Podemos diferenciar para
comprender esto, dos categorías de análisis
de la oscuridad: una, la oscuridad como transformador
de la Sombra, y la otra, la oscuridad como el encauzamiento
a nuestra principal enseñanza, nuestro objetivo
de esta vida.
Siguiendo el ejemplo
anterior, tanto la fractura, como la depresión
tenían causas distintas, pero ambas podrían
ser sintetizadas en un desequilibrio entre el tiempo
y los deseos. Quizá la enseñanza principal
que tenga que aprender esta persona sea que debe respetar
su cuerpo, y el tiempo de su cuerpo, y coordinar sus
actividades y deseos acorde con esto. Es lograr encontrar
el propio ritmo interno, y crear un ciclo más
equilibrado para evolucionar.
Siguiendo el camino
de los sucesivos ciclos de nuestra vida -o de nuestras
vidas, si somos tan afortunados de recordarlas-, tanto
de días como de noches, uno observa que siempre
hay un eje central, y éste puede ser la enseñanza
a aprehender. Pero si logramos comprender y lograr esto,
¿qué pasa con los períodos de oscuridad?
¿Desaparecerán?
Sinceramente, no
creo que sea posible. Simplemente, la oscuridad nos
llegará cada tanto, de forma quizá más
amena, y la comprenderemos; y cuando llegue le tomaremos
la mano y la ayudaremos a que nos plantee cuáles
son nuestros defectos, qué es lo que hay que
observar... Y cuando ya no haya más qué
cambiar, siempre quedará el miedo más
grande del ser humano: la pérdida del cuerpo.
Entonces vendrá la faceta más enigmática
de la oscuridad, la Muerte, y ésta nos dará
una nueva enseñanza. Así, como murió
parte de nuestro carácter, morirá parte
de nosotros, nuestro cuerpo, pero seguiremos enteros
y evolucionando... Solamente que el puente tendido por
la oscuridad será un poco más literal
que antes. Visto de esta forma, la muerte no es tan
terrible después de todo.

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